Cuando las hormigas se quieren perder

Una historia sencilla, ligera, menuda, del modo de la política dominicana y por título Cuando las hormigas se quieren perder. Los partidos con senadores y diputados tienen bloques en las dos cámaras y cada cual con su vocero. En el senado Faride Raful es la vocera del PRM.

En los Estados Unidos sería la líder de la mayoría. Aquí no, y ahora no, pues enfrenta una revuelta y sus compañeros quisieran quemarla como a Juana de Arco. Y no por Juana, sino por los arcos.

La semana pasada ocurrió lo impensable. Convocó a la reunión rutinaria de los miércoles y a la cita acudió una sola persona: ella misma.

Ese día se intentaría llegar a consenso sobre su iniciativa de eliminar el barrilito, una idea con la que no están de acuerdo los oficialistas.

El problema no es de consenso, sino de proyecto. Excepto Eduardo, Antonio y Faride, los demás no quieren desprenderse de un fondo que haría más fácil el trabajo político.

La toman contra Faride, no por mujer, sino porque cambió de opinión en el camino, renegando de su anterior posición que igual era distinta a la originaria.

La situación es tan grave que tienen nuevo chat y la dejaron fuera, para que afinque sola.

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