Un mensaje y un mensajero en el PLD

Segundas partes nunca fueron buenas y peor si las anteriores fueron malas. Las experiencias debieran enseñar a levantar los pies, pues no conviene chocar de nuevo con la misma piedra.

Volver sobre el problema no tiene sentido. Las aguas que provocaron los lodos en que finalmente se enterraron los peledeístas, empezaron a caer con un mensaje y un mensajero.

Dice él que no va.

Cuentan en los campos que quien tiene boca no manda a soplar y si Danilo lo hizo una vez y salió mal, no es justo que repita.

Nadie le creyó aquella vez y el portavoz era un segundo. ¿ Por qué ahora que el intermediario es un tercero? El dominicano, y no solo el peledeísta, sabe más que eso.

Conocen al cojo sentado y al ciego durmiendo y desde la más lejana antigüedad nadie ara ni siembra para entregar a otro la cosecha.

Si el ahora líder del PLD no tiene clara la cuestión, que busque un disco de Los Matamoros, ya que éstos, expertos en mondongo, lo ayudarían a desenredar esas tripas.

El trío –como Gardel– cada día suena renovado, y canta con más fuerza que “el que siembra su maíz, que se coma su finol”.

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