San Pedro: una ciudad peatonal

La Sultana del Este se levanta a orillas del río Higüamo intentando resurgir de la precaria condición en la que se encuentra, para retomar el esplendor que acompañaba su estructura urbana luego de la explosión económica de principios del Siglo XX. El incremento en el precio de los productos y materias primas tropicales, luego de la Primera Guerra Mundial (1918), incidió en la prosperidad de todo el país provocando una gigantesca expansión de la vida económica. De manera particular “el azúcar hizo de Macorís una ciudad con grandes casas de concreto armado y tranvías en las calles para el transporte de pasajeros” (Frank Moya Pons).

En la actualidad los registros demográficos muestran que el 67.24% de la población que reside en la provincia de San Pedro de Macorís vive en el municipio cabecera. A pesar de esta importante concentración municipal se observa una reducción de la población de 217,141 (2002) a 195,307 (2010) habitantes (ONE); lo cual contrasta con el proceso de crecimiento que experimentó el municipio en el periodo 1920-2002.

La superficie urbana del municipio es de 34.80 Km² para un 23.67% de todo el territorio municipal, concentrando en esta superficie el 94.76% de la población (181,875 Habs.); para una densidad de 5,226.29 Habs./Km², ocupando el cuarto lugar de mayor densidad urbana del país, solo por debajo del Distrito Nacional, Santo Domingo Oeste y Los Alcarrizos.

Además de la concentración no planificada de la población, la configuración urbana de San Pedro permite consolidar un modelo de ciudad cercana; que reduzca al mínimo los desplazamientos motorizados, fomente el uso de medios de transporte no contaminantes y ordene los usos de suelo para que la población supla sus necesidades básicas a la distancia de un recorrido peatonal.

Para estos fines se requiere mejorar el entorno próximo al Parque Duarte, como un espacio estratégico para organizar y concentrar las actividades comerciales a su alrededor, lo cual permitirá irradiar las actuaciones hacia el centro histórico protegido por el Decreto 138-92, el cual se deteriora ante nuestros ojos y donde se debe priorizar el rescate de los edificios localizados en la Calle Duarte como eje histórico de alto interés nacional.

La recuperación urbana, económica y social de este polígono permitirá vincular la vía perimetral del Rio Higüamo, para rescatar el escenario de los bellos atardeceres habilitando un sistema de espacios públicos a todo lo largo de esta importante fuente acuífera y el frente marino, que sitúe al rio como escenario, complementado por una oferta gastronómica y cultural que oferte al público local e internacional una nueva opción para conocer con mas detalle las bondades de nuestro país.

El rescate de la Sultana del Este debe sustentarse en la construcción de una ciudad peatonal que a través de la concentración de sus actividades genere oportunidades, recupere los espacios olvidados, conquiste sus áreas arrabalizadas y devuelva al petromacorisano la esperanza de vivir en su ciudad.

Erick Dorrejo es arquitecto

@erickdorrejo

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