COI debe aprobar en diciembre la nueva clase olímpica de barco con quilla

Una de las clases más polémicas para los JJ.OO. de París 2024, adoptada por la World Sailing -Federación Mundial de Vela- fue la Doublehanded Mixed Offshore -embarcación con quilla mixta de dos tripulantes en mar abierto- que debe ser aprobada o rechazada por el Comité Olímpico Internacional (COI) el próximo mes de diciembre.

La decisión de la World Sailing adoptada en 2018 ya creó polémica en su momento y desde entonces muchas voces se han alzado en contra considerando que esta disciplina debería ser eliminada de los Juegos Olímpicos.

La principal razón es el coste económico de una nueva clase de barco de quilla. Esta será, con mucho, la disciplina más cara de los Juegos Olímpicos. Es fácil avanzar que el presupuesto para un proyecto de dos barcos para un ciclo de cuatro años será de casi un millón de euros.

Esto no incluye los salarios de las tripulaciones, solo el pago de transportes, barcos, velas y viajes. Los salarios variarán enormemente, desde Europa y Estados Unidos hasta niveles posiblemente más bajos en algunos países asiáticos.

El COI busca igualdad de oportunidades para todos los países, pero en esta clase las naciones más ricas invertirán grandes cantidades en los proyectos y obtendrán un gran ventaja sobre los menos ricos.

Otro de los temas contradictorios es la seguridad. La vela olímpica, hasta hoy se ha realizado en áreas muy delimitadas y controladas. En esta clase, dado que la navegación se realizará en el Mediterráneo, la seguridad de la flota es de gran importancia.

Esto significa que deberá garantizarse la seguridad a nivel militar para cada embarcación, durante los tres días y dos noches que durará la prueba en mar abierto. La marina francesa está estudiando el operativo, pero esto proporciona pautas innecesariamente complicadas para el futuro.

Otro punto importante en una competición olímpica es el coste ya que cada barco también debe tener jueces durante tres días y dos noches. Todo juez necesita una lancha que pueda hacer frente a todas las condiciones meteorológicas, con un conductor, sin mencionar el combustible.

Diez lanchas de seguimiento necesitan diez jueces en tres turnos de ocho horas diarias en tres días, lo que representa movilizar noventa jueces para una sola clase, lo que implica costes enormes. Además, la producción de televisión será la más cara de todas las clases.

Tampoco se ha aprobado la versión de embarcación que se utilizará para esta clase. En las competiciones que se han celebrado hasta ahora se ha utilizado el L30, un monocasco de 30 pies (9,15 metros), aunque la eslora mínima será de 7 metros, y es poco probable que un fabricante tenga 20-30 barcos listos a partir del 31 de diciembre de 2023, fecha límite para homologar un tipo de embarcación olímpica.

Por otra parte, algunos comités olímpicos nacionales han pedido, por el aplazamiento de los JJ.OO. de Tokio a 2021 por la pandemia de covid-19 y la difícil situación económica mundial, que las diez clases de vela olímpica actuales se mantengan sin cambios al menos hasta los Juegos de 2028 en Los Ángeles.

Ahora, que la clase de barco quilla olímpico mixto de dos tripulantes esté o no en el programa de París 2024 lo decidirá la a Ejecutiva del COI cuando se reúna en diciembre para confirmar el programa del evento olímpico y las cuotas de atletas.

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