Jordana B.: “Mi estilo es inclasificable. Ése es el juego, que no se pueda definir”

A María Solá (Buenos Aires, 1996) siempre le gustó, por encima de todas las cosas, escribir e imaginar vidas paralelas, y en esa premisa se basa su proyecto musical: Jordana B., una especie de álter ego con el que la artista dio el salto a la música hace un año y con el que ahora llega a Subterfuge Records, el sello más destacado de la música independiente española, responsable del despegue de artistas como Dover, Viva Suecia o Annie B Sweet.

“La gente piensa que tus canciones hablan de ti, pero a mí me gusta hablar de otra gente o de otras hipotéticas vidas que podría tener yo misma. Mezclo algo de ficción y algo de realidad, porque lo que más me gusta del mundo es escribir historias”, explica la artista en entrevista con Efe .

“Además me gusta también porque es un un poco vacile, Jordana tiene esa cosas como de vacilar, de engañar un poquito, de ser cursi pero gamberra a la vez”, añade la cantante.

Jordana B. es su nombre artístico inspirado en uno de los personajes de ‘Submarine’ y cuenta con una ‘girl band’, compuesta por Mónica a la batería, la también cantautora Lucía de Brito a la guitarra y Jessica como bajista, aunque la formación ha sufrido muchos cambios desde que comenzó en 2019 “en extrañas circunstancias”, como ha explicado la artista en sus redes sociales.

Y es que María Solá ahora hace música, pero comenzó escribiendo poesía – está a punto de publicar su segundo poemario – y fue poniendo música a esos poemas como surgió Jordana B.

“Comencé a escribir y a moverme por los círculos poéticos de Madrid con Sandra Sabater, guitarrista de “Ginebras”, y para la presentación de mi primer poemario le pedí que me acompañara con la guitarra”.

La idea fue todo un éxito, y de un poema escrito tras una ruptura sentimental, surgió una canción. ‘Dicen de ti’ “es un poema que se transformó en canción, la grabé, y la cosa empezó a funcionar. Ahí opté por ir hacia la música, por hacer letras que, aunque tengan algo de poesía, que digan algo, se le metan a la gente en la cabeza, porque la música llega muchísimo mejor que la poesía”, indica.

“Este es un proyecto que me ha costado muchísimo sacar adelante y, si lo he conseguido, es por el apoyo de la gente, porque ha gustado y me han dicho ‘no pares’, que es lo que me ha animado a continuar. Es un proyecto un poco raro, porque al principio no se sabía si era poesía, música u otra cosa.”, señala la artista.

Con tres canciones “totalmente diferentes entre sí” – ‘Dicen de ti’, ‘Cumbia’ y ‘Me Caes Mal’ -, Jordana B. ya prepara el que será su primer EP, un trabajo que incluirá cuatro nuevos temas que seguirán por esa línea que hace que su estilo sea inclasificable.

“Ése es el juego, que no se pueda definir. Nadie sabe decirlo. Yo tampoco”, asevera la artista.

De su próximo EP, para el que habrá que esperar hasta la próxima primavera, Jordana B. dice que “hay una canción guerrillera – ‘Mala Feminista’, que será el tema de adelanto, a principios de año -; otra muy punky, muy de hacer pogos -baile alocado y frenético- para cuando podamos volver a bailar juntos; un tema para disfrutar, al estilo de ‘Cumbia’, y una mucho más profunda”.

De esas nuevas canciones dice que hablan sobre todo de encuentros y de despedidas, “son todas formas diferentes de decirle adiós a algo y hablan mucho sobre eso”, y asegura que a la hora de componer intenta “no pecar de hablar del tema más general, que es el amor, y si lo hago, procuro hacerlo en todas sus formas, como la amistad o el amor fraternal”.

Pasión Argentina

Ha estudiado cine, gestión musical y comunicación audiovisual, y quizá por eso está “deseando” que llegue el momento de crear los videos de sus canciones, que no serán videoclips musicales al uso, sino que contarán una historia, como un cortometraje, y en los que los que la propia artista también aparecerá.

Hija de la actriz y directora de teatro española Blanca Oteyza y del actor argentino Miguel Ángel Solá, el teatro siempre ha estado presente en su vida, y es una parte importante de la puesta en escena de sus directos.

“Siempre he vivido rodeada de teatro, crecí acompañada por la compañía de teatro de mis padres”, cuenta, “y de ahí mi amor por el guión y crear historias, y que lo que más me guste de los conciertos sea esa parte teatral, porque mi propuesta artística busca serlo. Es algo que he hecho desde el principio y que ahora espero poder hacerlo de una manera aún más grande”, agrega.

“Muchas veces cuando estamos dentro de algo no nos damos cuenta de su importancia, pero me gusta mucho vivir con la misma ilusión que tendría mi yo de 12 años si hubiera sabido que iba a escribir historias, a escribir canciones, a publicar poesía”, afirma ante su nueva etapa profesional, en la que cree que hay muchas cosas buenas por venir. “Si no vives con esa ilusión no tendría sentido vivir”.

“La cultura siempre ha estado infravalorada, porque es una superviviente, y siempre va a estar ahí, va a seguir existiendo”, asegura la cantante, que admira de su Argentina natal el amor y el respeto por la cultura que a veces echa de menos en España, donde reside.

“En Argentina hay una cultura de la cultura que deberíamos tener en todas partes”, afirma, y se reconoce “un 60% argentina”, pese a que dejó Buenos Aires a los cinco años para trasladarse junto a su familia a Madrid.

“Aunque me haya ido de pequeña, la mitad de mi familia es argentina, yo me he criado con mi padre que es de allí, y muchas veces me dicen que soy muy intensa, muy pasional, que me expreso de forma como muy grandilocuente, y creo que es sobre todo eso lo que se me ha quedado de allí”.

Y añade: “también el tema de la comida, de los sabores argentinos, que es algo que busco constantemente”.

“Madrid tiene la magia de la noche, pero en el terreno cultural Buenos Aires se lleva la palma. En Madrid tenemos muchas ganas, pero nos dan pocas facilidades”, asegura una de las voces emergentes de la escena musical española, en la que antes de la pandemia “se empezaba a vislumbrar una nueva “Movida”.

“Hay muchísima gente con ganas de enriquecer el panorama musical, que no tiene ningún tipo de facilidad para entrar, para darse a conocer. Este año, además, ha habido un montón de discos que se han perdido por no haber podido tener una presentación, por no poder estar presentes porque, se puede hacer un ‘streaming’, pero nunca será lo mismo que un concierto”.

Por Miriam Soto.

EFE/REPORTAJES

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