El disco más reflexivo de Rozalén

“En el disco anterior comprendí que lo primero que tenía que hacer era saber de dónde vengo para intuir hacia dónde me dirijo. Por eso conté las historias de mi casa, de mi raíz, de mis antepasados, de mi tierra. Una especie de constelación familiar. Un intento de curar la herida. Ahora me toca a mí”.

Así explica Rozalén, en la presentación de su nuevo disco y cuarto de su trayectoria, el sentido de ‘El árbol y el bosque’, un trabajo en el que una de las cantautoras más importantes del momento no abandona su mensaje social, pero se muestra más introspectiva que en ocasiones anteriores.

“Para que este disco naciera me he observado, escuchado y mimado más que nunca. Aunque la mirada también sea social, la hago partiendo del ‘Yo’. Porque nadie da lo que no tiene. Porque nadie puede dar amor si primero no se ama a sí mismo. Me juzgo yo antes de juzgar a los demás. Y como decidí hace tiempo… Toca compartir este aprendizaje”, escribe la artista.

El resultado es una colección de once canciones en la que Rozalén muestra su visión del mundo y, a la vez, desvela su universo emocional, en un disco en el que, inspirándose en la expresión “los árboles no dejar ver el bosque” e invirtiéndola, imagina una sociedad donde la comunidad dejar ver a los individuos, con sus problemas, sus emociones y su verdad.

“Que la sociedad, el sistema, el ruido, la velocidad…nos permita descubrir a las personas, individualmente, observar en profundidad los ojos de quien tenemos delante. Detenernos en nuestra propia persona. Partir de ahí. Ése es el hilo conductor de este disco”, explica.

“Supongo que llevo en búsqueda mucho tiempo”, añade. Una reflexión, la del árbol y el bosque, que la artista escuchó a su admirado Luis Eduardo Aute, y que da cobijo a once canciones que reflejan la mirada interior de Rozalén, y que la artista presentó con una experiencia única: un recorrido por el Real Jardín Botánico de Madrid en el que, a través de once ilustraciones de la artista visual Rocía Montoya inspiradas en los temas del disco e integradas en el paisaje del Jardín Botánico, los visitantes podían escuchar cada una de las canciones.

La cantautora, siempre acompañada por Beatriz Romero en sus actuaciones para trasladar al lenguaje de signos sus canciones, ha hecho gala una vez más de su compromiso con las personas con discapacidad auditiva y, días antes de la publicación de su cuarto álbum desveló en primicia parte de sus canciones con la interpretación de Romero.

Fusión de estilos

“Somos muy cobardes a la hora de ponernos delante del espejo, por eso siempre preferimos dejar los asuntos propios para el después, empezando por mí misma”, comentó a Efe la artista en la presentación del disco y reconoció que, tras hablar de las historias de su casa, de su familia y de sus raíces, “ya tocaba preguntarse sobre ciertas cosas y solucionar otras que no dejan dormir”.

Entre las once canciones de ‘El árbol y el bosque’ está ‘Aves Enjauladas’, el tema que publicó durante el confinamiento con el fin de ayudar a la ONG “Entreculturas”, en sus esfuerzos a favor de los inmigrantes.

“Tenía muchas dudas sobre si incluir o no esta canción en el disco; al final me convencieron y llevaban razón, porque esta pandemia ya forma parte de nuestra historia, de mi historia, y este es un disco que nace en plena pandemia”, afirma María Rozalén, para quien tener esta canción como cierre “da mucho que pensar a cada uno en ese viaje hacia el interior que propone el álbum”.

En ese viaje hacia el interior del que habla la artista destacan temas como ‘Este tren’, ‘A tu vida’ o ‘Y te busqué’, en un disco, producido de nuevo por Ismael Guijarro, en el que Rozalén lleva a diferentes estados emocionales y con un amplio abanico de estilos musicales que van, desde el pop, al son cubano de ‘El día que yo me muera’; la ranchera en ‘Amiga’, a dúos con Mon Laferte, o el funky en ‘El paso del tiempo’.

No se olvida Rozalén del mensaje social en temas como ‘La línea’, en la que habla de cómo “hacemos oídos sordos” al problema de la inmigración, o ‘Loba’, una reivindicación al empoderamiento sobre la opresión o sobre la gente que manda callar sin razón.

“Y si no me sale del corazón/.

voy a aprender a decir que no/.

si quiero mejorar el mundo/.

Primero voy a mimarme yo”.

Así canta la omnipresente Rozalén en el tema ‘Que no, que no’, en el que cuenta con la colaboración de La Sonora Santanera, y respecto al que confiesa que “decir que no, es una de las cosas que trabajo con mi psicóloga. Pero me cuesta mucho, por eso estoy en todos lados”.

Fiel a su costumbre de versionar alguna célebre canción de autor, en ‘El árbol y el bosque’ Rozalén canta ‘La Maza’, del cubano Silvio Rodríguez. “Me gusta la magia y el mensaje que tiene, y pegaba mucho con el disco que estaba haciendo”.

Por Miriam Soto.

EFE/REPORTAJES

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