Presos obligados a cambiar de nombre en las cárceles chinas para dificultar su localización

Xu Yan, la esposa del abogado de derechos humanos Yu Wensheng, tiene que recorrer más de 700 kilómetros, los que hay entre Pekín y la ciudad de Xuzhou, para intentar ver a su marido, detenido en enero de 2018 y condenado a cuatro años de cárcel por “subversión de los poderes del Estado” tras reclamar cambios a la Constitución en una carta abierta. Durante meses, al llegar a la puerta del centro de detención y preguntar por su esposo, la respuesta fue siempre similar: “Aquí no hay nadie con ese nombre”. Eso, a pesar de que había recibido una comunicación oficial en la que se le notificaba el encierro de Yu en ese lugar.

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