Cuando los grandes se van

Adriano Miguel estuvo el jueves en el acto de desvelamiento de una tarja conmemorativa de la Asamblea Constituyente en la sede del Congreso. Llegó pausado, sin ser el foco de atención que solía ser siempre por su innato carácter sociable y jovial. Eso no pasó inadvertido para sus íntimos, los que se sorprendieron más cuando se le vio apagado al reseñar las asambleas constituyentes que se han reunido. No transcurrió un día sin que cayera en cama hasta dejarnos este inmenso vacío. Cual premonición, hablamos el día en que cesó en DL. Concertamos un café, que quedará pendiente, y me dijo en son de broma que reía cuando iban al periódico a despedirlo como si fuera a morirse, cuando su plan era disfrutar de un descanso que, al final, devino eterno.

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