Adiós Don Adriano Miguel Tejada, descanse en paz

Moca, ciudad que lo vio nacer hace 72 años, lloró y rindió tributo a don Adriano Miguel Tejada, uno de sus ilustres hijos, quien falleció el pasado miércoles 2 de diciembre y que este viernes fue sepultado.

Los restos de Tejada, quien fuera director del periódico Diario Libre por 16 años, fueron velados el jueves en la funeraria Blandino en Santo Domingo y trasladados este viernes a Moca donde fueron expuestos en la funeraria Corazón de Jesús. Sus familiares fueron acompañados por amigos y conocidos, quienes fueron a despedirlo.

El cortejo fúnebre con los restos de don Adriano recorrió varias calles de su ciudad, lo acompañaba la banda municipal, los bomberos, agentes policiales, sus familiares y amigos que caminaron desde la funeraria hasta la iglesia Nuestra Señora del Rosario, donde fue celebrada una misa de cuerpo presente.

El día que se había tornado gris con amenazas de lluvia en horas de la mañana, a las tres de la tarde estuvo despejado con un candente sol que lo acompañó hasta su última morada.

Con el cántico: «Ven, ven Señor no tardes, ven pronto Señor», fueron recibidos sus retos en el templo, donde lo esperaba el arzobispo metropolitano de Santiago, Freddy Bretón.

La iglesia estaba llena, habían mocanos, santiagueros y amigos de Santo Domingo que acudieron a dar su adiós.

«Adriano es un buen ejemplo para quienes se han rendido ante la mediocridad, especialmente los jóvenes», proclamó el obispo.

Dijo que al país les faltarán personas como Tejada que estimulen a las nuevas generaciones a buscar la superación personal y a ser un ejemplo para la nación.

«Fue una honra. Esperamos que se multipliquen los Adrianos en el país para que engrandezcan a la nación», aseveró al tiempo de señalar que deberá pasar mucho tiempo para compilar todas las cosas buenas que se han dicho de su persona.

En la eucaristía Miguelina Tejada, su hija; su nieta María Amelia González Tejada y su hijastra Pura Amalia García leyeron pasajes bíblicos.

La misa sirvió de escenario para que su compueblano José Rafael Vargas, presidente del Templo de la Fama de la provincia Espaillat, expresara algunas palabras en ocasión de que el próximo año entregaría a Tejada la presidencia.

«Hoy Moca se siente triste, y recibe a su hijo, quien regresa a su natal donde será su ultima morada. Es difícil recibir a Linche» dijo Vargas con palabras entrecortadas.

Manifestó que el pueblo de Moca sufría, pero que a la vez se sentía orgulloso, pues un hijo salido de sus entrañas, regresaba finalmente a ella, con la admiración de todo un país.

«Es difícil despedir a Linche. Nunca habíamos pensado en esa posibilidad, pero debemos abrazarnos a los ejemplos que nos dejó, su desprendimiento y desapego, su preclaro sentido de la vida y su permanente vocación para enseñar y dejar un legado», refirió.

Acto seguido, el alcalde municipal Guarocuya Cabral dio lectura a la proclama aprobada por el Concejo de Regidores del municipio, que declaró dos días de duelo en Moca por el fallecimiento don Adriano Miguel Tejada. La proclama fue entregada a su viuda Justina Cartagena.

María Amelia, su nieta, ofreció unas breves palabras que sacaron lagrimas de los familiares y allegados presentes en la iglesia.

Habló su apego y desvelo por cada miembro de la familia, su pasión por los bizcochos y los dulces de cocos.

«Si hablas con el Señor mientras estés allá, dile que nunca se separe de nosotros, te amaremos por siempre abuelito y gracias por ser uno de los mejores», precisó.

En nombre de toda la familia agradeció el apoyo y la compañía de los presentes; «gracias por las oraciones».

Al culminar el oficio religioso, el cortejo emprendió el viaje al camposanto, su última morada.

«Adriano Miguel Tejada ha partido al más allá, con prisa inusitada. En su interior, pletórico de riqueza espiritual, de súbito chocaron dos fuerzas intensas, cuyo escalofriante trepidar aún resuenan», comenzó diciendo su también compueblano, Eduardo García Michel.

Apuntó que lo acontecido se asemejaba a un arrebato de locura, una travesura imperdonable de quién premió con su jovialidad, jocosidad, espontaneidad y encanto y decidió marcharse sin que nadie lo esperara.

«Fuiste uno de los grandes que ha parido nuestro pueblo. Honor y reverencia, hermano del alma. Gracias por todo lo que hiciste. Prodigaste el buen ejemplo. Que tu espíritu encuentre el descanso en paz», concluyó.

Acto seguido Edwin Espinal Hernández, miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia, pasó a rendirle tributo a Tejada, quien fuera también miembro de número, exvicepresidente y exsecretario.

Habló de sus logros profesionales, de cómo a sus 21 años, en 1969, fue fundador y primer presidente del Ateneo de Moca, de su amor por la lectura y la historia.

«Moca lo recibe hoy como una madre, se reintegra a ella para siempre, para dormir en el mismo regazo en que descansan sus antepasados, que siempre le será propicio por el amor que de manera invariable le profesó. Ve en paz».

Aires de tristezas se apoderaron del cementerio municipal. Había llegado la hora de la despedida, el sol se estaba apagando.

Rosas blancas fueron depositadas dentro del féretro para que acompañaran a don Adriano Miguel Tejada, en su nuevo viaje. Su ataúd fue depositado en lo que será su nueva morada. Llegó la noche, los familiares entre lágrimas lo despidieron. Descanse en paz.

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