Una familia perdió 15 miembros en naufragio en Venezuela

“Nos vamos. Decidimos irnos porque no aguantamos más”, fue el último diálogo que tuvo María Martínez, una profesora venezolana, con uno de sus hermanos días antes de que partiera hacia Trinidad y Tobago en la embarcación que naufragó la semana pasada dejando 28 fallecidos hasta la fecha.

María, quien vive ahora de lavar autos en la isla caribeña, no cesa de llorar al hablar de la tragedia que hoy envuelve a su familia: perdió a 15 de sus miembros en el naufragio y ahora tiene detenido a su padre Luis Martínez, propietario de la embarcación “Mis Recuerdos”, implicada en el hecho, quien enfrenta el riesgo de ser condenado a varios años cárcel señalado del delito de tráfico de personas.

Las autoridades anunciaron el jueves que subió a 28 el registro de fallecidos en el naufragio ocurrido en la frontera marítima entre Venezuela y Trinidad y Tobago, conocida como Bocas de Dragón, tras el hallazgo en las costas venezolanas de nuevos cadáveres.

El gobierno aún no precisado a qué embarcación pertenecen los cuerpos de los pasajeros encontrados. Desde el 6 de diciembre fueron reportadas como desaparecidas las embarcaciones “Mis Recuerdos” y “Mi Refugio”, que zarparon del poblado pesquero de Güiria con más de veinte pasajeros en cada una con destino a Trinidad y Tobago.

Entre los cuerpos localizados en los últimos días están los de Luis Martínez, hermano de la profesora, y su primo Héctor Martínez.

La educadora de 33 años también perdió en la tragedia marítima a tres hermanos más, dos cuñados y varios primos que murieron junto a sus esposas e hijos.

“Se fue casi toda mi familia”, dijo María entre llantos en entrevista telefónica con The Associated Press.

La mujer relató que ya muchos de los cadáveres de sus familiares fueron encontrados y enterrados en su natal Güiria, que está a unos 600 kilómetros al este de Caracas, pero que aún falta por localizar los cuerpos de dos de sus hermanos, Diego y Neison.

“Somos una familia que quería salir huyendo de Güiria, huir de la miseria, del hambre”, indicó la profesora, y agregó que desde hace un año abandonó Venezuela debido a que su salario como educadora, de menos de dos dólares, no le daba para vivir, y migró a Trinidad y Tobago para lograr mayores ingresos para ayudar a sus padres y hermanos.

Al hablar de las razones que motivaron a su familia a dejar Venezuela, María explicó que sus hermanos, siguiendo los pasos de su papá, se habían dedicado por años a la pesca y que desde hace varios meses enfrentaban muchas dificultades para salir al mar debido a que no conseguían gasolina para sus botes. “Tenían meses sufriendo por la gasolina porque no podían salir a trabajar y finalmente ya cansados aceptaron venirse conmigo”, agregó.

Desolada por las pérdidas, la educadora dijo que ahora solo le quedan su madre, que se encuentra en la Isla de Margarita, dos hermanas que viven en Trinidad y Tobago, y su padre, que aseguró que ahora se ha convertido en su razón de lucha para lograr su libertad.

El fiscal general Tarek William Saab anunció en jueves que Luis Martínez, padre de la educadora, y Luis Ramón López, propietario de una hacienda de donde salió una de las embarcaciones que naufragó, serán imputados por los delitos “tráfico ilegal de personas” y “asociación para delinquir”.

Saab señaló que el padre de María fue detenido temporalmente el 9 de diciembre cuando traía varias personas desde Trinidad y Tobago al ser interceptado por varios guardias nacionales que le exigieron 3.000 dólares en efectivo y un motor del bote para dejarlo en libertad y no reportar el caso al Ministerio Público.

Por ese hecho se solicitó la detención de siete militares de la estación de Vigilancia Costera de Güiria entre quienes figuran el capitán Eliud Betancourt Cova, comandante de la unidad, y varios sargentos que serán procesados por el delito de “extorsión agravada”, precisó el fiscal general.

“¿Cómo él va a mandar a sus hijos a morirse en el mar?”, se preguntó María al rechazar las acusaciones contra su padre, y agregó que el bote “Mis Recuerdos” estaba a cargo de uno de sus hermanos fallecidos.

También objetó el anuncio de Saab de que la Fiscalía General solicitó la detención de Héctor Luis Martínez, Diego Martínez, Neison Martínez, y Lisandro Planites Sánchez, a los que señaló de ser “otros integrantes de la banda” que participaba en el tráfico de personas.

La profesora precisó que su primo Héctor Luis, que iba junto a sus hermanos en uno de los botes que naufragó, fue localizado y enterrado esta semana, mientras que los cuerpos de Diego y Neison aún no han sido encontrados.

El naufragio ocurrido la semana pasada en Güiria es el tercero que se registra en menos de dos años. En 2019 dos embarcaciones se hundieron en Bocas de Dragón dejando más de 40 desaparecidos y unos 12 sobrevivientes.

Los naufragios han coincidido con las denuncias hechas por activistas y opositores que han reportado que el oriente venezolano existen numerosos casos de tráfico de personas, trata de jóvenes y niñas, narcotráfico y contrabando de cobre desde Venezuela hacia Trinidad y Tobago que han proliferado en medio de la migración de miles de venezolanos que huyen de la crisis que golpea a la nación sudamericana.

Debido a la crisis, en los últimos años han migrado de Venezuela 5,4 millones de personas, que representan más de un tercio de la población de 30 millones de habitantes.

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