La mujer tranquila

Decía Helmut Kohl que el día que cayó el Muro las llamadas de apoyo que recibió sobre una futura reunificación de Alemania podían contarse “con los dedos de una mano”. Así ha titulado José Ignacio Torreblanca su historia sobre la relación especial entre el maduro líder conservador alemán y el entonces joven socialista presidente del Gobierno español, Felipe González, uno de aquellos poquísimos “dedos”. Una extraña amistad que facilitó la entrada de España en la Comunidad Europea y el fin de la división alemana, acontecimientos esenciales para la Europa de hoy.

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