La tregua queda lejos en Nagorno-Karabaj

En la carretera hacia Füzuli apenas se ve un alma en varios kilómetros a la redonda, tampoco grandes animales. Un silencio pesado y antinatural lo domina todo. A ambos lados, aldeas abandonadas de cuyas casas prácticamente sólo quedan los cimientos y alguna columna. Un campo de girasoles grises, cabizbajos, que este año nadie ha cosechado. El resto es una suave pradera cuyo verdor apagado solo interrumpen las cicatrices de las trincheras y posiciones de artillería excavadas en la tierra. Hay uniformes militares con los distintivos arrancados en los arcenes, munición de Kaláshnikov, morteros sin explotar. Y tanques: un BMP ruso descabezado hace equilibrios sobre una pendiente y, unos kilómetros más adelante, aparecen dos T-72 despanzurrados por el ataque de un dron.

FOTOGALERÍA: La guerra por Nagorno Karabaj

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