Libertad

La verdadera libertad no es cosa de sacudirse de la ley externa;

la libertad es la conciencia de la ley. (M. de Unamuno, 1912)

¿Le parecería una inconveniencia preguntarse a sí mismo si es libre? No faltan los que opinan que no, que no somos libres. Entre ellos encontramos dos posiciones: los que niegan la libertad en sí y los que afirman que las limitaciones que la sociedad impone la anula. La primera es una negación metafísica, la segunda, ético-política.

Los metafísicos justifican su posición en la pertenencia del hombre a un proceso evolutivo material, carente de propósito. Nuestra integración en éste, regido por el azar y unas leyes inflexibles, descarta la libertad como característica propia de una naturaleza humana de la que a su vez reniegan.

Estas razones parecen estar en contradicción con la experiencia. Podríamos preguntarnos cómo se va formando la personalidad del hombre. Resulta muy atrevido afirmar que la biografía, la vida que se vive, no influya en la persona que finalmente se es. Igualmente, a los que afirman un condicionamiento externo tan fuerte que anula al individuo, podríamos preguntarles si todos sus actos son involuntarios. ¿De verdad cuando analizo, decido, ejecuto o me abstengo no interviene nada de lo que antes, durante mi vida, analicé, decidí, ejecuté o me abstuve de ejecutar?

Quizás haya una razón para esta posición: por mucho tiempo la libertad estuvo considerada un atributo del alma; la negación del pretendido soporte, el alma, conduce a algunos a suprimir, al mismo tiempo, el atributo.

Preguntémonos algo más en el campo de la ética. ¿Somos responsables de nuestros actos? Yo no me atrevo a contemplar otra respuesta que no sea la afirmativa. Si éste no fuera el caso, ¿por qué habríamos de ser responsables de una personalidad cuya adopción nos viniera impuesta?, ¿y por qué de unas decisiones que estuvieran predeterminadas?, ¿y por qué de ejecutar actos sin opciones?

¿No les parece a Vds. que los actos de los que estamos hablando tienen un modo de acontecer un tanto familiar? ¿No les parece que eso es lo que llamamos libertad? Ortega y Gasset decía que “estamos obligados a ser libres.” Sartre, más impertinente, utilizaba el participio “condenados”. Algunos opinamos que no les faltaba razón y que el no entender el funcionamiento de algo no supone su inexistencia.

Juan A. Suárez (Febrero de 2021)

PS. Iniciamos el segundo año de la pandemia de la COVID-19. Muchos han muerto; algunos han confirmado su vocación como héroes; muchos, también, hemos respetado las normas, habiendo restringido nuestra libertad con responsabilidad. Sobre los irresponsables, callemos.

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