No es una idea muy brillante. Hacer una huelga de médicos en pleno rebrote de una pandemia como la que vivimos es forzar las cosas demasiado. No vamos a recordar lo del juramento hipocrático porque no viene a cuento…

O sí.

En la mesa donde se dirimen las disputas por las tarifas entre los seguros médicos y las de los doctores deberían incluir la voz de los afectados, los pacientes, que francamente estamos un poco cansados tanto de unos como de otros. La reforma de la ley de Seguridad Social deberá hacerse dando una buena participación a los que pagan: los ciudadanos, futuros pensionistas por un lado y actuales pacientes por el otro.

La huelga del Colegio Médico contra determinadas ARS puede tener razón de ser, pero no es el momento de crispar los nervios de una sociedad cansada por meses de pandemia, preocupada por el rebrote y tocada por las consecuencias de la enfermedad.

Seamos sinceros. Hay médicos especialistas que abandonaron sus consultas (lo que quiere decir que abandonaron a sus pacientes ) por meses durante 2020. Y tampoco es que la cobertura de los seguros privados sea para tirar cohetes. Solo los planes más caros permiten cierta tranquilidad ante internamientos y complicaciones.

En junio se espera un ajuste salarial a los médicos del sector público. Las enfermeras, mal pagadas para el papel crucial que desempeñan, tendrán también un respiro. Esta pandemia ha dejado claro que hay profesiones indispensables que merecen un mejor trato salarial.

Mientras, el presidente ha dado el pistoletazo de salida a la reforma de una ley que importa mucho a todos.

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