Manos que dan esperan

Dice David que con la anuencia de Luis se ocupará de las bases del PRM. Una decisión sorprendente, pero sobre todo trascendente por el potencial político.

David es un encumbrado dirigente y tal vez el menos accesible. Si a Hipólito se le hacía difícil, como alguna vez se quejó, supónganse el compañerito de los barrios.

David, es lo que ha dicho, se va a bajar de la nube de Turismo para atender sus necesidades de empleo, y quién sabe cuántas cosas más.

Si David hiciere lo que pretende, se convertiría en el benefactor de las bases, y las bases no serían indiferentes a su suerte política.

Vale recordar, porque no tiene sentido ser más papista que el papa, que el ministro de Turismo aspira a la máxima magistratura del Estado.

Recursos tiene, como ya ha probado, por lo que ganarse a los perremeístas sin fortuna sería de gran ayuda. Lo propio de una consigna no escrita: manos que dan esperan.

Ahora, que sea Luis que lo autorice, le zumba la malanga, pues donde fabrican cuchillas consideran que sería afilar para su garganta.

¿O acaso no hay reelección en pie? Deja preguntar a Adela.

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