La guerra en Ucrania destapa los crímenes de guerra

Estados Unidos ha acusado formalmente a Rusia de crímenes de guerra, por la muerte de civiles, el ataque despiadado a zonas no militares y el supuesto uso de armas vetadas para un conflicto de ese tipo. Además, advierte del potencial uso de armas químicas y de ataques cibernéticos por parte de los rusos.

No tengo dudas de que los rusos han cometido todo tipo de barbaridades en Ucrania, como los nacionalistas ucranianos las cometieron en las zonas de población rusa de su país en un momento y como el propio Estados Unidos lo ha hecho o lo hizo en sus intervenciones en Irak, Afganistán, Siria y tantos otros conflictos en los que ha intervenido.

El problema está en que para la opinión pública estadounidense los civiles muertos en sus intervenciones son “bajas de guerra” y las instalaciones no militares destruidas son “objetivos estratégicos”. Ahora, convenientemente para su causa, en Ucrania hay crímenes de guerra y Vladimir Putin es el mayor de esos criminales.

Los soldados rusos y Putin, como su comandante en jefe, deben pagar por esta guerra injustificada, eso no está en discusión, pero igual toca pasar la factura a los ucranianos que se les pase la mano y, para que la balanza sea pareja, a aquellos que ordenaron cada ataque en los que afganos, iraquíes o sirios inocentes murieron en operaciones estadounidenses. La regla debe ser para todos, porque en los conflictos armados, por desgracia, se borra la línea entre los buenos y los malos.

La guerra no se justifica en ningún escenario, sea convencional, de guerrillas o de terrorismo. La raza humana lleva peleando desde que se tiene uso de razón, por lo que la diplomacia debería ser la salida a los desencuentros.

Pero la realidad nos golpea con sus derechazos, como ahora, que cuando se pensaba que un conflicto de mayor escala era imposible en suelo europeo, esta invasión ha aparecido para sacudirnos a todos.

Lo que no puede haber es impunidad, en ninguna parte. Comenzando por quienes inician la agresión. Un ataque militar, del tipo que sea, debería ser un crimen de guerra mayor, todos los saben, pero no conviene, porque sino habría que hacer una cárcel del tamaño de la Luna para esos criminales de guerra.

Periodista puertorriqueño y Subdirector de Diario Libre. Ganó el Premio Nacional de Literatura Puertorriqueña, Categoría Periodismo, en 2018, por sus columnas en el periódico El Nuevo Día, del cual fue Director Asociado.

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