Cae la primera célula autónoma y estable de la ‘Ndrangheta en Roma

Roma es una plaza complicada de descifrar en términos de crimen organizado. La capital de Italia nunca estuvo controlada plenamente por ninguna de las cuatro grandes mafias del país (Cosa Nostra, Camorra, ‘Ndrangheta y Sacra Corona Unita). La gestión del tráfico de drogas y la delincuencia permaneció en manos de grupos como la legendaria Banda de la Magliana, capaz de llegar a acuerdos puntuales con distintos clanes en cada momento histórico. Pero el dominio de la ciudad sigue siendo una cuestión clave para estas organizaciones, especialmente para el blanqueo de capitales. La Dirección Antimafia y la Fiscalía de Roma acaban de desarticular la primera célula autónoma y estable de la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa. Un éxito. Pero también una muestra de la guerra de clanes que se cierne sobre la ciudad desde 2017, cuando se desarticuló la última gran estructura criminal.

La ‘Ndrangheta es la mafia más poderosa de Italia y una de las organizaciones más ricas y peligrosas del mundo. Hoy, según la Fiscalía de Catanzaro, tiene más de 30.000 afiliados solo en Calabria y factura más de 40.000 millones de euros anuales que le permiten alterar el sistema democrático. Esta “mafia líquida”, como la define el escritor Francesco Forgione, es la cuarta empresa de Italia y, probablemente, la que más filiales tiene por el mundo: Australia, Canadá, Bélgica, Holanda, España… Pero la expansión local siempre se había fijado el objetivo del norte del país y en Roma no se había localizado ninguna célula local.

La operación de la Fiscalía romana, coordinada con la de Reggio Calabria, ha terminado con 43 detenidos en la región de Lazio y 35 en Calabria: una señal evidente del avance de la ‘Ndrangheta en la ciudad. No se trataba de individuos que actuaban por su cuenta, sino de una organización dependiente directamente de la casa madre en Calabria. La célula tenía un insólito sistema de bicefalia entre los que estaba Vincenzo Alvaro, conocido propietario del Café París en Via Veneto. Este establecimiento, uno de los símbolos de la Dolce Vita, fue cerrado y precintado en 2009 al haberse determinado que servía para el blanqueo de capitales.

Vincenzo Alvaro es miembro de una importante familia de Sinopoli, un pequeño pueblo de la provincia de Reggio Calabria cerca del puerto de Gioia Tauro —centro neurálgico de la distribución de cocaína de la organización— y ya había sido arrestado por actuar como testaferro. Fue liberado por fallos procesales, pero enseguida volvió a hacerse con multitud de comercios y locales que compró gracias a la crisis provocada por la pandemia en Roma.

El otro capo de la organización, como explicaba La Repubblica, es Antonio Carzo, conocido como ‘Ntoni Scarpacotta, que trabajaba en la sombra como máxima autoridad de la ‘Ndrangheta en Roma. Los lazos familiares con los Alvaro son totales. De hecho, los padres de ambos fueron procesados por asociación mafiosa juntos. Carzo, sin embargo, se ocupaba de la parte más tradicional de la organización en Roma, que, según las investigaciones de la Fiscalía, fue fundada en 2015 y dos años después, consagrada (en términos mafiosos) durante una cena.

El establecimiento de la ‘Ndrangheta en Roma coincide con el desmantelamiento de una suerte de organización a cuatro bandas que controlaba hasta entonces el crimen organizado en la ciudad y que lideraba un siniestro personaje llamado Massimo Carminati. La operación, denominada judicialmente El mundo de en medio, pero conocida como Mafia Capitale, dejó un vacío de poder que animó a la organización calabresa a ampliar su expansión en la capital de Italia. Algo que ni siquiera la Cosa Nostra había intentado nunca.

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