Rusia eleva el pulso con Europa al cortar el gas también a Finlandia

Finlandia se unirá este sábado a la lista de países europeos a los que Rusia ha cortado por completo su suministro de gas por negarse a aceptar su sistema de pago en rublos. La gasista estatal rusa Gazprom ha notificado a la finlandesa Gasum que no le bombeará más este recurso a partir de las siete de la mañana, hora local, de este sábado. “Nos hemos estado preparando cuidadosamente para esta situación”, ha recalcado su consejero delegado, Mika Wiljanen, a través de un comunicado. El anuncio se produce dos días después de que los embajadores de Finlandia y Suecia ante la OTAN entregaran la solicitud de ingreso de ambos países en la Alianza, una decisión que en el Kremlin ven como un golpe que amenazan con responder.

El corte del gas a Finlandia por parte de Moscú se une al que ya sufrieron Polonia y Bulgaria. El impacto de esta iniciativa para el país nórdico será pequeño, pero la medida es un aviso para otros países europeos que rechacen convertir a rublos sus próximos vencimientos de pago. Aunque Helsinki importa prácticamente todo su gas de Rusia, este recurso apenas representaba un 6% del consumo energético total del país en el tercer trimestre del año pasado, según la agencia estadística finlandesa.

La ofensiva desatada sobre Ucrania por el Kremlin ha alterado totalmente las relaciones entre ambos países. No solo Helsinki ha solicitado su adhesión a la OTAN para protegerse de su vecino, sino que también ha emprendido el camino para suprimir su dependencia energética de Moscú, al igual que el resto de la Unión Europea.

Más allá del gas, un tercio de la energía que consume Finlandia procede de Rusia, según Energía Finesa, un lobby que agrupa a unas 260 empresas del sector. Su mayor problema es que el Gobierno de Vladímir Putin ha prohibido la exportación de madera hasta final de año, y la Unión Europea acordó al mismo tiempo no adquirir carbón ruso a partir de agosto.

Un 28% de la energía que consume Finlandia procede de la madera, y una cuarta parte de las astillas forestales son importadas de fuera, casi todo de Rusia (80%). “Esto puede ser sustituido por el suministro doméstico u otras fuentes, pero tendrá limitaciones y las distancias de transporte y los costes se incrementarán”, advierte el lobby, que ve menos problemas en sustituir el carbón, que representa un 6% del consumo energético total.

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Respecto al posible desabastecimiento de gas, Gasum mandó un mensaje tranquilizador a sus clientes de cara al verano. “A partir de mañana suministraremos el gas natural desde otras fuentes mediante el gasoducto Balticconnector [un gasoducto entre Finlandia y Estonia]”, subrayó la compañía en su comunicado.

Un efecto colateral de las sanciones contra Rusia ha sido el corte hace unos días por parte de Moscú del suministro de electricidad a Finlandia porque su operador RAO Nordic no logró pagar a los bancos rusos. Varias entidades financieras rusas han sido vetadas por Occidente por el ataque contra Ucrania, mientras que Visa, Mastercard y la china Union Pay dejaron de operar en el país euroasiático.

Un sistema para eludir las sanciones

Gasum sigue así los pasos de las gasistas de Polonia y Bulgaria, que en abril rechazaron abrir una cuenta especial en la filial financiera de Gazprom, Gazprombank, para pagar sus suministros. Esto forma parte del sistema ideado por el Kremlin para eludir las sanciones y convertir en rublos los vencimientos en euros y dólares. El mecanismo consiste en que los clientes abonan sus pagos al banco en la moneda pactada por contrato, y esta entidad actúa como mediadora y cambia el dinero por rublos en la Bolsa de Moscú antes de entregarlo a la gasista.

El presidente ruso, Vladímir Putin, decretó a finales de marzo la obligatoriedad de cobrar en rublos el gas que su monopolio gasista exporta. Ni Gazprombank ni el gas están sujetos a sanciones, a diferencia del carbón y otros bancos rusos. Sin embargo, los países europeos y el G-7 rechazan este mecanismo de pago porque consideran que supone una violación de sus contratos y les deja desprotegidos en caso de litigar en el futuro con Gazprom por cualquier problema con las operaciones.

El portavoz de Putin respondió tajante a las preguntas sobre el corte de gas a Finlandia. “Obviamente, nadie lo va a suplir gratis a nadie”, afirmó Dmitri Peskov. La Unión Europea se ha propuesto reducir dos tercios de sus importaciones de gas ruso antes de finalizar el año, y el Kremlin ha respondido con interrupciones en el bombeo de este recurso. No solo se ha cortado el suministro de Gazprom a Bulgaria y Polonia desde el pasado 27 de abril por no pagar en rublos, sino que Moscú también ha respondido a las sanciones poniendo en su propia lista de contrasanciones a las antiguas filiales de su gasista en Europa.

La consecuencia de esta medida es que Gazprom dejó de enviar gas a través de su gasoducto Yamal-Europa a mediados de mayo porque uno de sus tramos es propiedad de su antigua filial polaca, de la que perdió el control por las sanciones. Asimismo, pronto podría haber litigios con otras canalizaciones y depósitos de gas que antes eran propiedad de Gazprom.

A estos cortes se suma también que Ucrania acusa a Rusia de haber forzado una reducción en su suministro al bloque comunitario a través de su territorio. El Operador del Sistema de Transmisión de Gas de Ucrania (GTSOU, por sus siglas en inglés) pidió hace una semana a Gazprom que desviase el flujo de gas de una de las entradas del gasoducto Soyuz, la estación de Sojranivka, a otra, la de Sudya, porque ha detectado que los separatistas roban parte de su flujo tras ser tomada por los rusos.

“GTSOU siempre ha estado comprometida con cumplir sus obligaciones en la entrega de gas a la Unión Europea, incluso en una situación tan extraordinaria como la guerra en Ucrania. Debido a la ocupación rusa y a las acciones de su administración militar, estas extracciones de gas no autorizadas impiden garantizar el tránsito al bloque”, han explicado fuentes del operador ucranio a EL PAÍS.

Pese a la animadversión con el bloque comunitario y Kiev, Moscú tiene un especial cuidado para no bombardear el gasoducto que cruza Ucrania hacia Europa. “Las tuberías de gas estratégicas no han sido dañadas por las hostilidades y su tránsito nos sirve ahora como una especie de ‘defensa aérea energética’. Observamos que el ejército ruso no destruye a propósito la infraestructura clave para el transporte de gas”, han contado a este periódico desde el operador ucranio.

La mitad de los ingresos que obtiene Rusia de sus exportaciones procede de los hidrocarburos. El pasado año su presupuesto obtuvo más de 52.000 millones de euros de la venta de gas. Este recurso, considerado por Bruselas como un instrumento de presión política, ha demostrado ser un arma de doble filo.

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