Damiano Tommasi, el exfutbolista que ha arrebatado el Ayuntamiento de Verona a la derecha 30 años después

El speaker del estadio Olímpico iba enumerando a los jugadores de la Roma cada vez que saltaban al campo: el nombre y su apodo. Cafú, Totti, Samuel… Y cuando llegaba al mediocentro defensivo titular de aquel equipo que ganó el scudetto de 2001, vociferaba: Damiano Tommasi, El Alma Cándida. El motivo era fundamentalmente que era un tipo muy bueno. Un futbolista distinto que leía libros y tenía un compromiso político de izquierdas, siempre al lado de los desfavorecidos y de las causas sociales. Era tan honesto, recuerdan todavía los tifosi romanistas con regocijo, que cuando tuvo una lesión de rodilla y estuvo un año en dique seco, renunció a su sueldo y solo aceptó cobrar 1.000 euros al mes. Una personalidad y un sentido de la justicia que ha mantenido a lo largo de los años y que este domingo le sirvió, en la segunda vuelta de las elecciones municipales italianas, para alcanzar la alcaldía de Verona: la primera vez para la izquierda en 30 años.

Tommasi, de 48 años, es el símbolo utilizado por la coalición progresista para sacar pecho en los comicios del domingo, donde el centroizquierda se ha impuesto en ciudades como Parma, Piacenza, Monza, Catanzaro o Alessandria. Plazas menores, desde el punto de vista electoral. Especialmente si se comparan con las grandes capitales. Pero representan una alegría y un cambio de viento en un momento crucial, donde ya van quedando pocos duelos antes de las elecciones generales de la próxima primavera. Así lo quiso subrayar Enrico Letta, secretario general del Partido Democrático (PD). “Este es un resultado que nos refuerza en perspectiva del futuro, en la construcción de un centroizquierda que sea ganador a nivel nacional para los comicios del año próximo”.

Cazorla pelea un balón con el centrocampista italiano Damiano Tommasi, jugador del Levante.EFE

En las 13 capitales de provincia en las que se votaba, el centroderecha tenía 10 alcaldes y 3 el centroizquierda. Tras estas elecciones, los progresistas han obtenido siete victorias y los conservadores cuatro, de las que dos son listas cívicas. Un análisis completo y minucioso de los resultados, sin embargo, no permitiría cantar una victoria tan clara a la izquierda. Pero el caso de Tommasi —que también jugó en el Levante, el Verona y en la selección nacional― puede interpretarse como un síntoma de cambio, ya que la ciudad lombarda ha sido en las últimas tres décadas un feudo de la derecha y del catolicismo tradicional. Un lugar donde se impuso una línea cultural radical ―aquí se celebró un congreso antiabortista y el Ayuntamiento aprobó una moción para declarar su rechazo a la interrupción del embarazo— que ahora cambia de manos por varios factores. Tommasi, que también fue presidente del sindicato de futbolistas, se ha presentado con una lista cívica apoyada por todo el centroizquierda, algo ya bastante excepcional.

El exfutbolista, que disputó el Mundial de Corea y Japón en 2002 y terminó su carrera en China -escribió un libro sobre el país- no comparte prácticamente ningún rasgo con el resto de políticos que competían en la segunda vuelta de estas municipales en 65 municipios (dos millones de votantes). Durante la campaña recorrió toda la ciudad a pie y no dio ningún mitin electoral. Solo charlas directas con los ciudadanos y un estilo tranquilo y muy dialogante. Ya en sus tiempos como jugador se posicionó contra el racismo y Católico practicante, prefiere evitar declararse de izquierdas, algo que también le ha permitido conquistar a parte de un electorado más de centro. Pero las disputas en la coalición de derechas también le han ayudado.

En la primera vuelta, celebrada el pasado 12 de junio, había conquistado más votos Federico Sboarina, apoyado por Hermanos de Italia y La Liga, mientras que Forza Italia presentó su propio candidato, Flavio Tosi, dividiendo así los votos de la derecha y extrema derecha. En la segunda vuelta celebrada este domingo, Tommasi obtuvo alrededor del 53,5% de los votos frente al 46,5 de Sboarina. Así conquistó Verona, donde gobernaba el centroderecha desde 1994, con la excepción de Paolo Zanotto, que fue alcalde de la ciudad de 2002 a 2007.

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Tommasi viene de una larga tradición de asociacionismo católico. De hecho, fundó una escuela que llevaba el nombre de Don Milani, el párroco de la región de Emilia Romagna que dedicó su vida a la educación de los pobres. Un ADN alejado del catolicismo tradicional y dogmático que durante años se ha impuesto en la ciudad. “Esta propuesta política pasa página a una ciudad que ha estado esperando este momento durante mucho tiempo. Logramos hacer campaña sin hablar en contra, sin atacar o denigrar al adversario”, señaló tras la victoria.

El triunfo de Tommasi pone al descubierto también las grietas en la coalición de derechas. Matteo Salvini (La Liga) y Giorgia Meloni (Hermanos de Italia) se disputan el liderazgo del grupo y las tensiones son ya indisimulables. La ventaja de la que disponían en los sondeos podría reducirse si Salvini no logra contener la hemorragia de votos de su partido y si no llegan los acuerdos para los candidatos que deberán concurrir a las siguientes, elecciones, como ya ha sucedido en las del pasado domingo.

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