La ONU eleva a 43 la cifra de muertos en el atentado contra una escuela hazara en Kabul

La Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (Unama) elevó este lunes a 43 la cifra de muertos y a 83 la de los heridos por el atentado suicida perpetrado el pasado viernes en un centro educativo en Kabul. La escuela se sitúa en una zona en la que residen principalmente miembros de la discriminada comunidad chií hazara. La Unama ha informado mediante un comunicado: “La mayoría de las víctimas son niñas y mujeres jóvenes”. Y advirtió que “es probable” que estos números continúen aumentando.

El atentado tuvo lugar en un centro educativo situado en el barrio hazara de Dasht-e-Barchi, cuando un atacante suicida detonó los explosivos que portaba en el interior de un aula en la que cientos de estudiantes de ambos sexos participaban en un examen de práctica para las pruebas de acceso a la universidad. El atacante atentó en la zona ocupada por las estudiantes, según relataron a Efe testigos.

Por el momento, nadie ha asumido la autoría del ataque. La mayoría de los habitantes de la zona de la capital afgana donde ha tenido lugar la explosión, el barrio de Dasht-e-Barchi, son hazaras, una minoría étnica mayoritariamente chií, objetivo habitual de atentados perpetrados por el Estado Islámico y otros grupos yihadistas, que los consideran, como al resto de chiíes, apóstatas. Además de por profesar esa rama minoritaria del islam, los miembros de esta etnia sufren discriminación por sus rasgos físicos, pues son de origen mongol. Los hazara son la tercera minoría del país, detrás de los pastunes y los takiyos, y constituyen alrededor del 10% de la población afgana.

Los talibanes se han negado a reabrir oficialmente las escuelas de secundaria para niñas mayores de 12 años en la mayor parte del país, pero en ciudades como Kabul, algunas adolescentes han seguido frecuentando academias y centros privados como el que ha sido objeto del atentado de este viernes. En algunas regiones de mayoría no pastún —la etnia a la que pertenecen la mayoría de los integrantes de la antigua guerrilla ahora en el poder—, algunos institutos femeninos siguen abiertos.

Decenas de mujeres salieron a las calles de Kabul este sábado para protestar contra los ataques hacia la minoría chií hazara. Y pese a que el Gobierno interino de los talibanes calificó el atentado del pasado viernes de “gran horror”, las manifestantes acusaron a los talibanes de dispersar la protesta con disparos al aire y violencia. Los fundamentalistas disolvieron también ayer congregaciones similares en las ciudades de Herat (oeste) y Bamiyán (centro). Decenas de estudiantes, principalmente mujeres, protestaron en estas ciudades contra los ataques al tiempo que exigieron a los talibanes que acaben con la prohibición a la educación secundaria femenina en el país asiático.

Desde que tomaron el poder en Afganistán, en agosto de 2021, los talibanes han enfatizado que el país es más seguro, pero en los últimos meses se han registrado ataques contra mezquitas y zonas civiles. Los atentados contra estudiantes de la minoría hazara también se han repetido durante los últimos años en el país. El último, ocurrido el pasado abril, causó al menos seis muertos y 25 heridos, aunque el control de los talibanes de la información impidió obtener una cifra clara —algunos testigos ofrecieron un número de víctimas más elevado—.

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En mayo de 2021 un atentado contra una escuela femenina en el barrio de Dasht-e-Barchi dejó 110 muertos, en su mayoría niñas, y 290 heridos. Meses antes, otro ataque en octubre de 2020 contra un centro educativo de esta minoría causó 24 muertos y 57 heridos.

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