Bandas en Haití ganan más terreno al oeste de su país

La violencia e inseguridad se sigue apoderando de Haití por la presencia de bandas o grupos criminales que tienen cada vez mayor incidencia en todo el territorio. Las métricas más recientes indican que en localidades al noroeste y suroeste de esa nación, se han reportado al menos 1,694 personas asesinadas, heridas o secuestradas en casi dos años.

Según el último informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el clima que impera en la parte baja del departamento Artibonite es de miedo y «casi a diario se cometen asesinatos, violaciones sexuales, robos, destrucción de bienes y otros abusos contra la población».

Los datos del documento titulado: «La violencia criminal se extiende más allá de Puerto Príncipe» (Criminal violence extends beyond port-au-prince en inglés), indican que, desde enero de 2022 a octubre de 2023, el 70 % de estas víctimas fueron hombres, el 29 % corresponden a mujeres y el restante porcentaje fue de menores de edad.

Rostros de la violencia

Caso documentado en el estudio (Julio 2022)

Marc era un joven que regresaba del funeral de un familiar en la localidad de Jean Denis, cuando fue sacado de un autobús y luego decapitado por miembros de la coalición Jean Denis, que lo acusaron de ser un informante de la banda Gran Grif.

 

Producto del poderío de las pandillas

, se documentaron 350 víctimas

mortales, 226 heridos y 1,118 secuestros en Artibonite.

En Bajo Artibonite los asesinatos y lesiones se producen tanto en las comunidades como en las vías públicas. El estudio dividió estos conflictos en dos categorías: ataques a aldeas rivales y ataques en carreteras.

En este período se identificaron 110 ataques a aldeas rivales en 17 localidades; estos enfrentamientos dejaron un saldo de 292 casos entre muertos y heridos.

Las bandas tienen el control de las calles y carreteras; esto se evidencia en las 85 víctimas que murieron o resultaron heridas en 22 meses. El modus operandi de los criminales ha sido levantar barricadas o esconderse a los lados de estas vías.

Esta estrategia les permite atacar a un gran número de personas, sin correr demasiados riesgos, ya que estas zonas no están aseguradas por la Policía Nacional de Haití.

Rostros de la violencia

Caso documentado en el estudio (Julio 2023)

El 14 de julio de 2023 más de 50 miembros de la banda Gran Grif llevaron a cabo un ataque a la localidad de Liancourt. A primera hora de la mañana, armados con fusiles de asalto, los pandilleros ejecutaron primero a cinco miembros de los grupos de defensa de la localidad. En total, cinco hombres murieron y otras 15 personas resultaron heridas. Antes de abandonar la ciudad, la banda prendió fuego a todas las tiendas.

Los secuestros han sido de los crímenes más visibilizados por la prensa internacional ya que, en muchos casos, los principales objetos de este crimen, eran representantes de organizaciones que desarrollaban acciones benéficas en el país, con la intención de mejorar la grave crisis humanitaria que atraviesa Haití.

Según las estadísticas, más de 1,118 personas fueron secuestradas entre enero de 2022 y octubre de 2023.

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Desde julio de 2022 se han registrado más de 300 viviendas destruidas en ataques a la población. (FUENTE EXTERNA)

Al igual que en Puerto Príncipe, los grupos criminales de Artibonite utilizan la violencia sexual, incluida la violación, como arma para sembrar el miedo y castigar a las poblaciones locales que viven en aldeas «rivales».

Citando el estudio de la ONU, las bandas «también utilizan la violencia sexual contra mujeres y niñas secuestradas para obligar a sus familias a pagar un rescate».

Uno de los principales impactos económicos que están teniendo las bandas en el oeste de Haití se traduce en la destrucción de viviendas e infraestructuras con fines agrícolas.

Desde julio de 2022 se han registrado más de 300 viviendas destruidas en ataques a la población. Las localidades más afectadas por este fenómeno fueron Liancourt, Moreau, Moreau-Dwèt y Petite Rivière de l’Artibonite.

Por los resultados de esta investigación, en el Bajo Artibonite, que es una de las principales regiones agrícolas del país, las pandillas han adoptado diversas formas para aprovecharse de los recursos de las localidades e incluso han ocupado cientos de hectáreas de tierra con potencial para cultivo.

Joven periodista con experiencia en temas políticos, económicos y culturales. Sus especialidades incluyen periodismo de investigación, narrativa transmedia y fact-checking.

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