Biden reclama de urgencia al Congreso de EE UU que apruebe nuevos fondos para Ucrania

El presidente de EE UU, Joe Biden, ha lanzado un llamamiento urgente al Congreso para que apruebe los nuevos fondos de ayuda a Ucrania. Ese suministro “no puede esperar”, ha declarado en un mensaje televisado desde la Casa Blanca. Los senadores se disponen a decidir este mismo miércoles si aceptan votar la petición del Gobierno de 105.000 millones de dólares (unos 97.000 millones de euros) en asistencia al país invadido, Israel, Taiwán y la frontera con México, pero las profundas divisiones entre republicanos y demócratas hacen previsible un “no” a la medida.

El fracaso de la votación sería “el mejor regalo” que podría recibir el presidente ruso, Vladímir Putin, según Biden. Sin el respaldo estadounidense a Ucrania, el inquilino del Kremlin podría dominar el país invadido y “no se detendría allí”, ha explicado. Rusia podría hostigar a países del flanco este de la OTAN hasta el punto de forzar la aplicación del artículo 5, que exige que las naciones de la Alianza Atlántica intervengan militarmente en caso de ataque contra alguno de sus miembros. “Nos veríamos ante una situación que no deseamos ni buscamos: que tropas estadounidenses tuvieran que combatir contra tropas rusas” en suelo europeo, ha subrayado el presidente estadounidense.

La intervención de Biden forma parte de una intensa campaña de la Casa Blanca en los últimos días para conseguir la aprobación de esos fondos, que incluyen 61.000 millones de dólares para ayudar a Ucrania a repeler la invasión rusa. El presidente de EE UU se ha reunido por videoconferencia este miércoles con los líderes del resto de países del G-7 para reiterar el apoyo de sus gobiernos a Kiev. El lunes, la oficina presidencial advertía de que los fondos disponibles para Ucrania se terminarán este mes y, sin nuevo armamento ni municiones, el país invadido se arriesga a perder lo logrado en casi dos años de combates. Altos cargos ucranios de visita en Washington han reiterado el mismo llamamiento perentorio: si no se renueva la asistencia, Ucrania se arriesga a perder la guerra.

Para dar el visto bueno a la provisión de fondos, los republicanos —incluidos aquellos que apoyan la ayuda al país invadido— exigen que se incluyan medidas para endurecer la política de inmigración estadounidense. Los demócratas aseguran que sí están dispuestos a abordar reformas migratorias —un asunto en el que los dos partidos no logran ponerse de acuerdo desde hace décadas— pero no a hacer concesiones con el nivel de dureza que exige la oposición.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Charles Schumer, ha ofrecido presentar de modo simultáneo en el pleno la petición de fondos de la Casa Blanca y una propuesta de ley para combatir el tráfico de fentanilo. Schumer se ha declarado dispuesto a que los republicanos incluyan una enmienda, redactada por ellos, sobre seguridad fronteriza, para controlar más las llegadas desde México.

La intensidad de la disputa había quedado de manifiesto un día antes: una sesión informativa a puerta cerrada, en la que la Casa Blanca iba a exponer a los senadores de los dos partidos la situación en el campo de batalla en Ucrania degeneró en una pelea a gritos entre los parlamentarios sobre la seguridad de la frontera con México. Estaba previsto que en esa misma sesión interviniera también el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, por videoconferencia desde su país, aunque su participación se canceló en el último momento por motivos no esclarecidos.

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El líder de la minoría republicana en la Cámara alta, Mitch McConnell, uno de los grandes defensores de la ayuda a Ucrania —que considera fundamental para proteger la seguridad nacional estadounidense— ha instado a los parlamentarios de su bancada a rechazar la petición. “Espero que todos nuestros miembros voten no a la moción (para que el Senado debata y vote la solicitud de fondos) para dejar claro, ojalá por la última vez, que insistimos en reformas significativas en la política fronteriza”.

Ambos partidos son esclavos de sus votantes en este debate. Los republicanos reclaman dureza en la frontera ante el drástico aumento de las entradas de inmigrantes irregulares en busca de asilo durante el mandato de Biden, una de las cuestiones que más preocupan a sus partidarios. Y también buscan responder a la creciente impopularidad de la causa ucrania entre sus simpatizantes, cuando está a punto de comenzar formalmente la campaña para las elecciones estadounidenses del próximo noviembre. Estados Unidos es el principal apoyo de Ucrania, a la que ha destinado 67.000 millones de dólares, pero los republicanos consideran que Kiev ya ha recibido suficiente asistencia para una guerra a la que no se le atisba el fin.

Por su parte, los demócratas, que apoyan casi de modo unánime la ayuda al país aliado, deben ejercer un delicado equilibrio. Su ala progresista se resiste a imponer medidas que restrinjan la inmigración, y demanda, por el contrario, pasos para normalizar la situación de los inmigrantes irregulares dentro del país. Pero al mismo tiempo, legisladores del ala moderada que se presentan a la reelección el año próximo en Estados bisagra o de tendencia republicana reclaman que se tomen iniciativas para controlar las entradas en el país, so pena de perder su escaño en los comicios.

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